Uno de mis budines favoritos cuando busco algo más nutritivo. No solo porque es rico, sino porque está pensado desde la nutrición: tiene aproximadamente 12 g de proteína por rebanada, es alto en fibra y no lleva azúcar refinada.
El dulzor viene de los dátiles, que además aportan fibra, minerales y compuestos antioxidantes beneficiosos para nuestra salud. A diferencia del azúcar refinada (la matriz del alimento) con fibra y otros nutrientes, hace que la absorción de los azúcares sea más gradual, logrando que no se generen picos de glucemia.
También tiene una buena cantidad de proteína, principalmente de los huevos, la harina de maní desgrasada y leche. La proteína ayuda a aumentar la saciedad y también contribuye a que la respuesta glucémica de la comida sea más moderada.
La harina integral, por su parte, aporta fibra insoluble y compuestos del grano entero que hacen que la digestión del almidón sea más lenta que en harinas refinadas.
Dicho esto, siempre es importante recordar algo: ningún alimento por sí solo define la salud, siempre hay que tener en cuenta el contexto de la alimentación completa y las porciones. No es que una persona en particular tenga que consumir sí o sí este budín, pero puede ser una alternativa interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Es una receta simple, pero con una combinación de ingredientes que hace que el resultado sea nutritivo, húmedo y muy rico.
Ingredientes
Para el budín
- 280 g de harina integral
- 20 g de harina leudante
- 50 g de harina de maní desgrasada
- 4 huevos
- 200 ml de leche
- 80 ml de aceite
- 10 dátiles (aprox. 200 g)
- vainilla a gusto
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 1/4 cucharada de bicarbonato
Preparación
- Colocar la leche y los dátiles en una licuadora o procesadora y procesar hasta obtener un puré liso.
- Agregar los huevos, el aceite y la vainilla, y volver a procesar o mezclar bien hasta integrar.
- En otro bowl, mezclar los ingredientes secos: harina integral, harina leudante, harina de maní desgrasada, polvo de hornear y bicarbonato.
- Tamizar los ingredientes secos sobre la mezcla líquida. Los restos más gruesos que no pasen por el tamiz se agregan igualmente a la preparación.
- Mezclar hasta integrar bien todos los ingredientes y obtener una preparación homogénea.
- Los polvos leudantes son clave en esta receta: el polvo de hornear y el bicarbonato reaccionan durante la cocción liberando dióxido de carbono, lo que genera burbujas de aire y permite que el budín quede más liviano a pesar de ser una masa con harina integral.
- Volcar la preparación en un molde previamente engrasado y enharinado.
Cocción
Cocinar en horno precalentado a 170 °C durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que al pincharlo con un palillo salga sin restos.
Cómo servirlo
Se puede comer tibio o frío, y ambas versiones quedan buenísimas.
Es un budín muy húmedo por el puré de dátiles, con una miga más densa que un budín clásico pero muy sabrosa. La combinación de fibra, proteína y grasas hace que sea saciante y equilibrado, ideal para una merienda o para acompañar un café.
