Les dejo un bello video mío re duro (cuando me daba más vergüenza que ahora grabarme) dónde explico lo que pueden ver en el texto de abajo.
Primero antes de desinfectar, hay que limpiar. Las frutas y verduras se lavan siempre con agua potable para sacar tierra, restos visibles y parte de los microorganismos. Este paso no se saltea, incluso si después vas a desinfectar.
Una vez que ya los limpiaste, podés pasar a la desinfección. Llená una bacha o un bowl con agua potable. La proporción recomendada es de 4 a 5 gotas de lavandina apta para desinfección de agua (lo dice la etiqueta) por cada litro de agua, usando un gotero para ser más preciso. Sumergí las frutas y verduras y dejalas en remojo durante 10 minutos.
Después de ese tiempo, descartás el agua y volvés a enjuagar con agua potable para eliminar cualquier resto de lavandina. Este paso es importante, no es para dejarlo así nomás. Por último, secás los alimentos con un paño limpio, papel o al aire, y ya están listos para consumir o guardar.
Si querés que te duren más, hay algunos cuidados como guardar las frutas y verduras bien secas ayuda a evitar que se deterioren antes. Usar recipientes herméticos o bolsas pueden prolongar la vida útil, sobre todo en hojas verdes que funciona bien guardarlas con papel absorbente (rollo de cocina) para controlar la humedad. También es clave separar frutas que liberan etileno, como la banana, de otras más sensibles, porque aceleran la maduración. Y por último, no todo va a la heladera: papa, cebolla y banana se conservan mejor a temperatura ambiente, en un lugar fresco y ventilado.