Esta cremona es una versión adaptada a lo que me gusta a mí. No es la clásica: no lleva grasa en la masa, uso miel en lugar de malta y la manteca queda solo para el empaste. El resultado es un hojaldrado bien marcado, con capas definidas y un sabor más suave.
Para que no me cancelen los panaderos tradicionales, sé que hay formas más “correctas” de hacerla, pero esta funciona, es práctica y queda buenísima.
El secreto está en los pliegues, y aunque suene técnico, es más simple de lo que parece. Primero se hace la vuelta doble: con la masa estirada en forma de rectángulo, llevás un extremo hacia el centro, después el otro extremo también hacia el centro (quedan como dos “puertas”), y finalmente doblás todo a la mitad, como si cerraras un libro. Luego viene la vuelta simple: volvés a estirar y doblás la masa en tres partes, como si fuera una carta. Estos pasos son los que generan las capas y ese hojaldrado tan característico.
Un tip clave para que salga bien: cada vez que terminás un pliegue, girar la masa 90° antes de volver a estirar. Esto permite alternar la dirección del laminado, distribuir mejor la manteca y evitar que las capas se rompan o que el empaste se escape. Además, trabajá siempre con la masa fría pero maleable, sin ejercer demasiada presión.

Y algo importante que siempre aparece con este tipo de preparaciones: la idea de que “son alimentos malos”. La realidad es que no hay alimentos buenos o malos en sí mismos, sino contextos, cantidades y frecuencias. Una cremona no deja de ser una masa hojaldrada, sí, pero también puede formar parte de una alimentación completamente equilibrada sin ningún problema.
Disfrutar este tipo de recetas, sin culpa y con registro, también es parte de una relación más flexible con la comida. Porque comer no es solo nutrirse, también es placer, cultura y momentos compartidos.

Cremona
Equipo
- Bowl
- placa para horno
- silpak
Ingredientes
- 400 gramos harina 000
- 220 ml agua
- 15 miel
- 12 gramos levadura fresca o 4 g de levadura seca
- 5 gramos sal
- 150 gramos manteca Empaste
Instrucciones
- Formar una corona con la harina y colocar la sal por los bordes.
- En el centro, agregar parte del agua junto con la miel y la levadura desgranada.
- Integrar y sumar el resto del agua.
- Amasar hasta obtener un bollo tierno y uniforme.
- Cubrir y dejar descansar 10 minutos.
- La manteca del empaste idealmente estirada previamente entre dos papeles manteca en forma de bloque rectangular para facilitar el laminado (tiene que estar fría pero no congelada la manteca para poder estirarla).
- Estirar la masa en forma rectangular.
- Distribuir la manteca del empaste sobre la masa.
- Realizar 1 vuelta doble y 1 vuelta simple intercaladas (llevando al frio entre cada vuelta y dejando descansar al menos media hora)
- Estirar la masa hasta aproximadamente 1 cm de espesor.
- Formar la cremona.
- Colocar en placa engrasada y dejar levar hasta que duplique su volumen.
- Cocinar en horno precalentado a 200 °C durante 20/25 minutos.
Notas
- La manteca está solo en el empaste, lo que da un hojaldrado bien definido.
- La miel aporta un toque leve de dulzor y mejor color en la cocción.
- Los pliegues son clave para el resultado final.
- Con los recortes podés hacer cuernitos o libros.
- Opcional: se puede rellenar con dulce de membrillo.

Que ricooooo