Los crumble son esos postres simples que siempre funcionan. La base yo la hago con un poco del crumble, así queda como si fuese una tarta, por encima va la fruta cocida y se termina con el crocante del crumble.
Usé membrillos, que además tienen mucha pectina y le dan una consistencia más firme. Pero si no te gustan, podés usar pera o manzana sin problema.
Crumble
Ingredientes
- 1 kg membrillos (compota)
- 150 ml agua (compota)
- 100 gramos azúcar (compota)
- 200 gramos manteca (crumble)
- 200 gramos azúcar (crumble)
- 150 gramos harina 0000 (crumble)
- 50 gramos avena (crumble)
Instrucciones
- Pelar y cortar los membrillos en cubos.
- Dejar unos minutos en contacto con el aire, así se oxida y se forma ese color rojizo característico del membrillo al cocinarse.
- Cocinarlos con el agua y el azúcar hasta que estén tiernos, pero sin que se desarmen (no paposos).
- Opcional: dejar descansar todo un día para potenciar el sabor del membrillo.
- Colocar la fruta en una fuente para horno o base de crumble, como en mi caso, y luego la fruta.
- Para el crumble, mezclar la manteca fría con el azúcar, la harina y la avena.
- Integrar con las manos hasta formar un arenado.
- Distribuir el crumble por encima de la fruta.
- Cocinar en horno precalentado a 180 °C durante 20–30 minutos, hasta que esté dorado.
- Servir tibio.
Notas
- Podés ajustar la cantidad de azúcar según tu gusto.
- A mí me gusta que se sienta más el sabor del membrillo que lo dulce, pero eso queda en cada uno.
- Podés reemplazar el membrillo por pera o manzana.
- La avena aporta textura, pero se puede hacer solo con harina.
- No sobrecocinar la fruta: tiene que mantener estructura.
- Queda mejor servido tibio.